El término plástico en su significación más general, se aplica a las sustancias de similares estructuras que carecen de un punto fijo de evaporación y poseen durante un intervalo de temperaturas propiedades de elasticidad y flexibilidad
que permiten moldearlas y adaptarlas a diferentes formas y
aplicaciones. Sin embargo, en sentido concreto, nombra ciertos tipos de
materiales sintéticos obtenidos mediante fenómenos de polimerización o multiplicación semi-natural de los átomos de carbono en las largas cadenas moleculares de compuestos orgánicos derivados del petróleo y otras sustancias naturales.
La palabra plástico se usó originalmente como adjetivo para denotar
un escaso grado de movilidad y facilidad para adquirir cierta forma,
sentido que se conserva en el término plasticidad.
HISTORIA DEL PLASTICO.
El invento del primer plástico se origina como resultado de un
concurso realizado en 1860, cuando el fabricante estadounidense de bolas
de billar Phelan and Collarder ofreció una recompensa de 10 000 dólares
a quien consiguiera un sustituto del marfil natural, destinado a la
fabricación de bolas de billar. Una de las personas que compitieron fue
el inventor norteamericano John Wesley Hyatt, quien desarrolló el celuloide
disolviendo celulosa (material de origen natural) en una solución de
alcanfor y etanol. Si bien Hyatt no ganó el premio, consiguió un
producto muy comercial que sería vital para el posterior desarrollo de
la industria cinematográfica de finales de siglo XIX.
En 1909 el químico norteamericano de origen belga Leo Hendrik Baekeland sintetizó un polímero de gran interés comercial, a partir de moléculas de fenol y formaldehído. Se bautizó con el nombre de baquelita
y fue el primer plástico totalmente sintético de la historia, fue la
primera de una serie de resinas sintéticas que revolucionaron la
tecnología moderna iniciando la «era del plástico». A lo largo del siglo
XX el uso del plástico se hizo extremadamente popular y llegó a
sustituir a otros materiales tanto en el ámbito doméstico, como
industrial y comercial.
En 1919 se produjo un acontecimiento que marcaría la pauta en el desarrollo de los materiales plásticos. El químico alemán Hermann Staudinger
aventuró que éstos se componían en realidad de moléculas gigantes o
macromoléculas. Los esfuerzos realizados para probar estas afirmaciones
iniciaron numerosas investigaciones científicas que produjeron enormes
avances en esta parte de la química.
PROPIEDADES Y CARACTERISTICAS
Los plásticos son sustancias químicas sintéticas denominadas polímeros, de estructura macromolecular que puede ser moldeada mediante calor o presión y cuyo componente principal es el carbono. Estos polímeros son grandes agrupaciones de monómeros
unidos mediante un proceso químico llamado polimerización. Los
plásticos proporcionan el balance necesario de propiedades que no pueden
lograrse con otros materiales por ejemplo: color, poco peso, tacto
agradable y resistencia a la degradación ambiental y biológica.
De hecho, plástico se refiere a un estado del material, pero no al
material en sí: los polímeros sintéticos habitualmente llamados
plásticos, son en realidad materiales sintéticos que pueden alcanzar el
estado plástico, esto es cuando el material se encuentra viscoso o
fluido, y no tiene propiedades de resistencia a esfuerzos mecánicos.
Este estado se alcanza cuando el material en estado sólido se
transforma en estado plástico generalmente por calentamiento, y es ideal
para los diferentes procesos productivos ya que en este estado es
cuando el material puede manipularse de las distintas formas que existen
en la actualidad. Así que la palabra plástico es una forma de referirse
a materiales sintéticos capaces de entrar en un estado plástico, pero
plástico no es necesariamente el grupo de materiales a los que
cotidianamente hace referencia esta palabra.
Las propiedades y características de la mayoría de los plásticos
(aunque no siempre se cumplen en determinados plásticos especiales) son
estas:
- fáciles de trabajar y moldear,
- tienen un bajo costo de producción,
- poseen baja densidad,
- suelen ser impermeables,
- buenos aislantes eléctricos,
- aceptables aislantes acústicos,
- buenos aislantes térmicos, aunque la mayoría no resisten temperaturas muy elevadas,
- resistentes a la corrosión y a muchos factores químicos;
- algunos no son biodegradables ni fáciles de reciclar, y si se queman, son muy contaminantes.